Día Internacional de la Epilepsia

Por: Abraham Rojas

El 75% de los pacientes que viven en países de ingresos bajos o medios, no reciben el tratamiento adecuado para su padecimiento.

Su celebración es impulsada desde el 2015 por el Buró Internacional para la Epilepsia (IBE) y la Liga Internacional Contra la Epilepsia (ILAE), en más de 120 países de todo el mundo, para informar y sensibilizar a la población.

Cada segundo lunes del mes de febrero se conmemora el Día Internacional de la Epilepsia, un evento que busca educar a las personas de todo el mundo sobre esta patología neuronal que sufren aproximadamente 65 millones de personas en todo el planeta.

La epilepsia es una enfermedad cerebral crónica que se caracteriza por convulsiones recurrentes como consecuencia de una descarga eléctrica excesiva en las neuronas; estas convulsiones son episodios breves de contracciones musculares que pueden afectar sólo una parte del cuerpo o la totalidad del mismo; es importante señalar que puede existir pérdida de la consciencia y del control de esfínteres.

Se estima que este padecimiento lo presentan entre 4 y 10 personas por cada 1000 habitantes en los países en desarrollo; la epilepsia más común es la del tipo idiopática, es decir, la que se desconoce su causa, mientras que la epilepsia secundaria o sintomática es aquella que puede deberse a alteraciones genéticas.

En ocasiones, la epilepsia se identifica equivocadamente como una enfermedad mental o como una discapacidad. Por este motivo, quien padece epilepsia puede llegar a tener problemas de relaciones personales y de integración social.

Es necesario que la sociedad comprenda en qué consiste la epilepsia, y aprenda a tratar a aquellos que la padecen sin ningún tipo de discriminación.

¿Cómo actuar ante un paciente con epilepsia?

Tranquilizar al entorno y conservar la calma en todo momento.
Si se reconocen los signos y da tiempo, se puede ayudar al paciente a sentarse o ir a la cama, antes de que empiece la crisis.
Hay que saber que la persona que sufre el ataque no suele tener conciencia de lo que está sucediendo.

La crisis dura más de 5 minutos.
Tender al paciente y girarlo hacia un lado.

Así se evita la aspiración de vómitos o saliva.

Aflojar las ropas, eliminar objetos duros o puntiagudos con los que pueda lastimarse.

No introducir los dedos ni objetos metálicos entre los dientes. No introducir objetos en su boca ni intentar administrar medicamentos orales.

Controlar, pero permitir, todo tipo de movimiento convulsivo.

Si el paciente conserva cierto nivel de conciencia (crisis parcial compleja), mantenerlo en un entorno seguro.

Después de la crisis dejarle descansar tumbado sobre un costado. De esta forma si tiene vómitos, saliva o flemas no pasarán a sus pulmones.

Para prevenir la epilepsia secundaria se deben evitar los traumatismos craneales, fiebre, recibir una adecuada atención perinatal y eliminar de parásitos que puedan causar infecciones del sistema nervioso central sobre todo en las regiones tropicales.

El mejor consejo es asistir a cualquier congreso, simposio o charla que se dé sobre la enfermedad en tu localidad. Otra buena manera de pasar este día es leyendo una novela sobre el tema.

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