“Cuando vivir es tu mejor elección”

Quien vence a los demás es fuerte, quien se vence a sí mismo es poderoso. Lao Tsé

Existen ocasiones donde la vida te lleva por caminos donde ser fuerte es la única opción.

La siguiente historia es un ejemplo donde la fortaleza y las ganas de vivir van de la mano.

EN EL UMBRAL DE LA MUERTE

Todavía lo recuerdo como si fuera ayer, lo siento en mi piel y en mi alma. Fue un instante que cambiaría mi vida para siempre.

Me estaba apuntando y en ese momento, sin ninguna razón, sin resistencia alguna me disparó.

Sentí como la bala me rompía la piel, bajé mi mirada y vi un chorro de sangre saliendo de mi cuerpo y me eché a correr diciendo como un loco “no me quiero morir, no me quiero morir, no me quiero morir”… de ahí todo fue surrealista, las personas se acercaban a mí para ayudarme, me pidieron el celular de mi esposa, me ofrecían alcohol, apoyo moral y lo único que yo quería era que mi familia se enterara y que quería seguir viviendo.

Llegó la policía y me interrogaron como si no me estuviera muriendo, porque era un hecho me estaba muriendo.

Esperaba a la ambulancia, al fin llegó, me subieron y atendieron, solo recuerdo que llegué al hospital, había perdido 6 litros de sangre  y de ahí no supe más de mí hasta después de 15 días pues estuve en terapia intensiva, entubado y sin conocimiento.  

El día 12 de abril de 2019 a las 12.30 pm. Mi vida cambió drásticamente. Algo tan simple como ir a comprar un refrigerador usado para amueblar un departamento, parte de mi trabajo en Playa del Carmen, se convirtió en una pesadilla.

Bajé de mi automóvil para encontrarme con el supuesto vendedor, persona a la que había contactado la dueña del departamento y quien me había mandado su ubicación.

Era un fraccionamiento bastante peligroso, cosa que yo ignoraba. Vi al hombre, entre edificio y edificio había un pasillo que conectaba con otra calle del fraccionamiento, con el rabillo del ojo alcancé a ver que salía otro hombre de uno de los pasillos con una maletita que traía colgada,  iba sacando un arma, me rodeo y presentí en ese momento el peligro.

El tipo se acercó a mí y puso el arma en mi abdomen. En ese instante le entregué todo lo que tenía cartera, celular y llaves del coche.

Revisó mi cartera, le dije  “es todo lo que traigo si quieres revísame”, sin más, el sujeto que me estaba apuntando en ese momento me disparó. 

Cuando desperté, después de esos 15 días de estar en terapia intensiva, pensé que solo había pasado un instante y  me preguntaba por qué no me habían operado, que no se daban cuenta que necesitaba atención urgente.

Pero después me di cuenta que había pasado mucho tiempo y que poco a poco se me revelaba como pequeños flashes  vivencias espirituales que impactaron mi vida.

Recuerdo claramente como llegaba a un lugar hermoso, con gran vegetación, un paraíso con tonalidades verdes y todo como recortado por unas tijeras divinas, te inspiraba mucha tranquilidad y paz.

Mientras estaba haciendo un recorrido logré ver un letrero que decía: “Bienvenido al cielo”.

También vi a mi mamá, a mi abuelita, a mi suegro (todos fallecidos), y se les veía que irradiaban felicidad, no me decían nada, pero yo sabía que así se sentían.

Lo que me pasó no solo me afectó a mí sino que también a mi esposa, quien vivió en carne propia los días más difíciles que hemos pasado como familia. 

Ella me comentó lo siguiente: “Recuerdo que estando en la escuela me mandaron llamar y estaban todos los directivos, yo dije seguro me van a correr.

La directora me tocó el hombro y me dijo – ¿estás bien? , – sí, ¿qué pasó? , -Le contesté. –Tu esposo…- me dijo. – Tu esposo tiene dos impactos de bala. -¡Qué!, en ese momento sentí que el mundo giraba y se quedaba de cabeza.

Pensé que sería un error, pero me confirmó que era él. Me hicieron el favor de llevarme al hospital que estaba como a 10 minutos. Todo el camino fui pensando qué habría pasado,  ¿habría ido al cajero y se armó una balacera y le dio una bala perdida?  Al llegar al hospital me dijeron que estaba en cirugía y que no sabían si iba a vivir o no, pues estaba muy grave.

Lo siguiente era avisarles a mis hijas y a mi hijo que estaba en México, no quería decirles pero me dijeron que era importante pues no sabían si sobreviviría.

Mi cuñada y mis hijas llegaron llorando, sólo quedaba rezar, rezar y rezar mucho, para que Ale pudiera aguantar la cirugía.

Después de largas 7 horas salió de la cirugía, me dijeron que aguantó la operación, pero que si lograba pasar las primeras 72 horas quizá podría sobrevivir, pero que generalmente ese tipo de pacientes requiere una recuperación larga.

Por otra parte mis hijos también vivieron los estragos de esta situación.

Mi pequeña hija ya no quería vivir en Playa del Carmen, se espantaba cada vez que escuchaba sirenas y me sorprendió que días antes ella le comentó a mi esposa que había soñado que le disparaban a su papá en la cabeza.

Cosa que yo supe mucho después. Coincidencia o no me dispararon, en el estómago, pero me dispararon.

Pareciera que existen cosas desconocidas, que van más allá del entendimiento y el razonamiento lógico con el que tomamos decisiones día a día.

No solo fue el sueño premonitorio de mi hija sino también el comentario que hiciera una vidente, amiga de mi cuñada, y le comentó que no fuéramos a Playa porque nos iba a ir muy mal, que algo muy desafortunado estaba por llegar.

 

Comprendí que todos los actos tienen consecuencias y todo lo que nos pasa, lo hayamos provocado o no, también.

Mi situación física ha presentado un deterioro importante, tengo hernias, sufrí dolores, problemas de asfixia cuando me hicieron la traqueotomía, pasé por una colostomía, neumonía, varias veces en terapia intensiva al borde de la muerte, diversas operaciones y una que está al pendiente.

La situación del Covid, también me ha afectado ya que necesito una nueva operación, y el hospital en donde me trataron se convirtió en una institución para enfermos afectados por la pandemia.

También este evento afectó mi situación laboral, no pude trabajar durante más de un año, pues mi condición no me lo permitía.

Hasta el día de hoy no he podido trabajar  tiempo completo debido a que no puedo hacer demasiado esfuerzo y como tomamos la decisión de regresarnos a Puebla, las ofertas de trabajo se han detenido debido a la pandemia.

Ahora lucho día a día por mi bienestar físico y por sacar adelante a mi familia.

Es triste saber que muchos jóvenes hoy en día se han inclinado por la delincuencia teniendo tantas oportunidades, fuerza y juventud, teniendo todo para salir adelante.

Se han perdido muchos valores tales como el respeto y el amor. Sin embargo ahora, más que nunca creo que venimos a este mundo a aprender y la situación que viví hizo que me diera cuenta y creyera más en Dios, la fe en él es lo que hace que cada día me levante a seguir luchando.

También aprendí y hoy creo más que nunca en la solidaridad de tantas personas, familia, amigos, conocidos y quienes ni siquiera nos conocían.

Asimismo he podido valorar lo importante que es la gratitud, a darle gracias a Dios por cada segundo, por cada respiración, por cada situación vivida y  por el esplendor de la vida. Dios no se equivoca y hay tantas lecciones en una mala situación, hay que darle la vuelta, siempre debemos enfocarnos más en las cosas buenas que nos dejan las malas experiencias y confiar en Él.

Alejandro Fentanes”

A voz y experiencia de Alejandro Fentanes:

“Quiero dar gracias antes que nada a Dios, a la revista por darme la oportunidad de publicar un poco de lo que he vivido, a mi esposa e hijos, a mis familiares, a los doctores, a los enfermeros, a los amigos y a los héroes anónimos que siempre estuvieron ahí, gracias, gracias, gracias”.

 

Como medio de comunicación solamente nos queda compartir su historia de vida y su fortaleza que hasta el día de hoy ha mostrado, además de la importancia y valor que tiene la familia en éste tipo de situaciones.

Un ejemplo de lucha incansable y que aún no termina, ya que como lo menciona Alejandro aún le falta una cirugía, sin embargo, con fe y esperanza de que todo saldrá de la mejor forma posible.

Sin duda alguna un ejemplo de inspiración para que ustedes amigos lectores se den cuenta que siempre existe una luz al final del túnel, y que la decisión de luchar y salir adelante primero por uno mismo y después por la familia vale mucho más que cualquier situación externa que se presente.

 

 

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