Cómo evitar la rutina

Tras la repetición constante de ciertas actividades y en el mismo entorno, es probable que como profesionales nos sintamos un poco cansados de hacer siempre lo mismo.

Por: Abraham H. Rojas

Despertamos, nos bañamos, desayunamos, vamos a trabajar, comemos, volvemos al trabajo, volvemos a casa, charlamos con la familia, con amigos, hacemos deporte, cenamos, dormimos y a volver a empezar.

La gran mayoría de las personas se sentirían identificadas con esta sucesión de acciones siendo así una rutina diaria o casi diaria.

La rutina implica la existencia de un esquema de funcionamiento del cual el sujeto no se mueve, y sobre la que por norma general no cabe la idea de introducir modificaciones. Pero la rutina también tiene cosas buenas: proporciona seguridad en cómo van a ser las cosas y dificulta que tengamos que enfrentarnos a situaciones inesperadas y ajenas a lo ya planificado.

Por eso es importante tomar los siguientes consejos para dar algunas pautas o indicaciones y así aportar modificaciones que nos permitan vivir nuestra vida menos monótona.

1.- Identifica tu rutina.

Si consideras que tienes una vida rutinaria deberías tener en cuenta qué es lo que haces en el día a día y que se repite de forma continuada.

2.- Valora lo que estás viviendo.

Es necesario valorar qué de todo ello nos desagrada, y nos produce rechazo o no hace sentir estancados. Puede ser útil hacer un auto registro o un horario de nuestro día a día y valorar cada acción y saber que nos hace sentir.

  1. Plantéate qué cambios quieres.

¿Qué quiero conseguir?, ¿Qué tan alejado estoy de ello?, ¿Qué puedo hacer para acercarme? Estas tres preguntas son fundamentales. Se trata de plantearse qué es lo que se quiere y qué aspectos de la rutina nos acercan y cuales nos alejan.

  1. Come y duerme adecuadamente.

La alimentación y el sueño son algunos de los elementos que menos se suelen tener en cuenta y que sin embargo son de los que más importancia tienen a la hora de explicar nuestro bienestar.

  1. Separa espacios.

Debemos separar espacios y momentos, teniendo cada cosa su momento y su lugar y generando una ruptura entre las distintas tareas: no trabajes estirado en la cama o en el mismo sitio donde comas.

6.- Comprométete y persevera con el cambio.

Está muy bien hacer planes, pero de nada sirven si no existe un compromiso firme a llevarlos a cabo. Tenemos que tener en cuenta que pueden aparecer dificultades y obstáculos, pero deberemos ser capaces de ser resolutivos y afrontar que un cambio requiere un esfuerzo.

7.- Conoce a gente y mantén una mente abierta.

Conocer gente nueva nos va a empujar a ver nuevas perspectivas vitales, a aprender de los demás y a darnos a nosotros mismos. Es importante compartir y estar abierto a intentar comprender la manera en que los demás entienden el mundo.

8.- Haz contacto con la naturaleza.

Ir de vez en cuando a hacer escapadas en parajes naturales puede ayudarnos a soportar mejor la rutina habitual y puede generar cambios.

9.- Permítete improvisar.

Uno de los grandes problemas de la rutina es, precisamente, que resulta predecible. De este modo, debemos dejar un espacio a la improvisación en nuestras vidas: está bien que dejemos un cierto tiempo sin planificar, en el que poder hacer aquello que nos apetezca en el momento o que surja. Además, también es bueno decir las cosas en su momento y no quedaros callados.

10.- Medita o haz mindfulness.

Otra forma de proceder puede ser hacer algún tipo de meditación o mindfulness (Prestar atención de manera consciente a la experiencia del momento presente con interés, curiosidad y aceptación.) a través de los cuales empecemos a experimentar con conciencia plena el momento en el que estamos, dejando de lado pensamientos y juicios y dejando que estos fluyan sin alterarnos.

El psicólogo William James, explica que el tiempo parece acelerarse porque, a medida que crecemos, vivimos cada vez menos eventos memorables. Cuando te haces mayor y dejas de medir el tiempo por tu primera vez (tu primer día de escuela, tu primer beso o tu primer viaje en avión), la falta de novedades hace que los días y años pasen en un instante.

Por lo tanto aprender a arriesgarnos de nuevo, realizar nuevas experiencias es la mejor forma de vivir más interesante.

 

 

 

 

 

 

 

 

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